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La Sanjurjada de 1932, el primer golpe de Estado contra la República Española

Franco y Sanjurjo
El 10 de agosto de 1932 se produjo un fallido golpe de Estado contra el Gobierno de la II República. Esta asonada militar se conoce popularmente como la Sanjurjada, al ser el general José Sanjurjo, director general de la Guardia Civil, una de las principales cabezas visibles del golpe.





A finales de 1931 se iniciaron los preparativos para la conspiración. Entre los organizadores destacaban militares antirepublicanos, dirigentes de partidos monárquicos, republicanos de derechas, carlistas, tradicionalistas, financieros, terratenientes, aristócratas o religiosos.

La intentona golpista resultó un fracaso por la falta de discreción y organización, lo que permitió que las fuerzas de Seguridad del Estado leales al Gobierno republicano, anular de facto el golpe y, lo que es más importante, detener y juzgar a las personas clave.

La Sanjurjada también fracasaría en sus fines políticos que eran evitar a toda costa la aprobación del Estatuto de Autonomía de Cataluña y la Ley de Reforma Agraria, ya que ambas leyes fueron votadas favorablemente y aprobadas en las Cortes republicanas.

Las consecuencias la Sanjurjada se tornaron en el arresto de los militares traidores y civiles monárquicos sobre los cuales cayeron todas las medidas legales previstas en la Ley de Defensa de la República. En total 145 jefes y oficiales fueron detenidos, juzgados y deportados a Villa Cisneros, en el Sáhara español.

En esta línea, el general Sanjurjo, como principal organizador fue degradado y condenado a muerte tras un consejo de guerra, aunque la pena le sería conmutada por la de cadena perpetua por un decreto rubricado por el presidente de la República don Niceto Alcalá Zamora.

Don Manuel Azaña escribió en su diario del 25 de agosto de 1932: «Más ejemplar escarmiento es Sanjurjo fracasado, vivo en presidio, que Sanjurjo glorificado, muerto».

Otras voces, como la del presidente mexicano, Plutarco Elías Calles, hizo llegar al presidente Azaña el siguiente mensaje: «Si quieres evitar un derramamiento de sangre en todo el país y garantizar la supervivencia de la República, ejecuta a Sanjurjo»

Finalmente, José Sanjurjo fue desterrado a Portugal. Desde allí, conspiró y dirigió, en parte, el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, del que estaba predestinado asumir la jefatura, hecho que se truncaría por el accidente de avión en el que perdió la vida.

Al igual que el general Sanjurjo, hubo otros militares que apoyaron el golpe 1932, como los coroneles José Enrique Valera o Valentín Galarza, que posteriormente estarían implicados en el futuro alzamiento fascista del 18 de Julio de 1936.

Como hemos visto, el frustrado golpe militar de 1932 y las condenas impuestas, lejos de apaciguar las aguas contra la República, las agitó aún más, ya que tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936, muchos militares implicados en la Sanjurjada volvieron a tratar de derribar la legitimidad republicana.


Equipo de redacción de Eco Republicano


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