Waldo Medina Méndez el juez de los pobres al servicio de la II República Española

Waldo Medina Méndez el juez de los pobres al servicio de la II República Española
Waldo Medina Méndez fue destacado jurista y escritor cubano, nacido el 10 de diciembre de 1900 en Cidra, Matanzas y fallecido en 1986 en la Habana a la edad de 86 años.

Fue uno de los jueces más sobresalientes y distinguidos de Cuba, su conducta intransigente, evidencia su entereza con un sentido de la justicia y de la generosidad para el pueblo llano. Su devoción a José Martí, a la historia y su ancha cultura cívica lo colocaron al lado de las causas populares y patrióticas durante toda su vida profesional.




Carrera profesional y estudios

A los 17 años estudia telegrafía y obtiene una plaza de telegrafista con 19 años en el Centro de Comunicaciones de Matanzas. En Junio de 1921, se gradúa de bachiller en Ciencias y Letras; matricula la carrera de Derecho Civil y Público en la Universidad de La Habana, allí conoció y se relacionó con Julio Antonio Mella; alternando sus estudios con su trabajo en la Central de Correos y Telégrafos en la capital del país.

Waldo Medina era Licenciado en Derecho Diplomático y Consular, de Administración Pública y de Notario, cuya carrera exigía variados conocimientos legislativos. Títulos que sumados a los de Abogados y Doctor en Derecho Público, sumaron cinco carreras, además a los títulos de telegrafistas y locutor de radio y televisión.

Orden de Liberación de España

El 24 de diciembre de 1951 el Presidente de la II República Española en el exilio, don Diego Martínez Barrio, firmó en París un decreto por el cual confiere a Waldo Medina el título de Caballero de la Orden de Liberación de España, con el derecho al uso de la condecoración y el disfrute de las prerrogativas que las leyes reconocen a sus beneficiarios.

Esta distinción que otorgaba el Gobierno de la II República en el exilio, se confería a todas aquellas personas que con su esfuerzo excepcional contribuían en la lucha por la causa republicana contra la dictadura de Francisco Franco.

Un juez incorruptible al servicio de los pobres

En 1922 participó en la huelga de empleados de correos y telégrafos por lo que fue detenido y procesado, siendo suspendido de empleo y sueldo. Se gradúa en 1925 y ese mismo año se inscribe como abogado para sustituirá jueces en la audiencia de Matanzas. Fue juez en Alacranes, Unión de Reyes, Juan Gualberto Gómez y Güines.

En 1932 se presenta a un concurso municipal de oposición para jueces municipales, que le permite ser designado juez en el Juzgado Municipal Correccional de Corralillo, donde los jueces tenían a su cargo la Presidencia de la Junta Electoral; en una época en que la tiranía del General Machado atrasaba por cuatro meses el pago de los salarios a los jueces, los maestros seis meses y dos años a los jubilados.

Debido a los numerosos vicios en los Registros Electorales y en las papeletas oficiales, solicitó y declaró la nulidad de las elecciones de noviembre de 1933 por la Audiencia de las Villas, por lo que fue agredido y herido de bala por el hijo de quien ostentó el cacicazgo de Corralillo durante 33 años; que decidió matarlo, porque no se plegaba a sus órdenes y caprichos. El alcalde de Corralillo, hermano del agresor, y el Gobernador Provincial pidieron al Tribunal Supremo trasladar o echar el juez a la calle.

En mayo de 1934 solicitó ser trasladado para el Juzgado Municipal de Cabezas y en julio de 1935 permuta su cargo para Santa Cruz del Norte, donde terminó con los abusos de deshalojos ilegales que realizaba un sargento del ejército por orden del administrador del Central Hershey (hoy Camilo Cienfuegos). Se trataba de un ciudadano norteamericano, a quién en una ocasión sancionó a multa de 10.000 pesos por la tala de 2.000 palmas reales sin la autorización del Ministerio de la Agricultura.

El 1 de diciembre de 1942 es trasladado a Isla de Pinos, donde desempeña los cargos de Juez Municipal y Correccional y Presidente de la Junta Electoral de la Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud.

En 1947 editó su obra “El Presidio que estorba” sobre temas penitenciarios, donde denuncia y acusa públicamente la existencia en la Isla de Pinos del Reclusorio Nacional, de lo que sucedía de sus imponentes y humillantes galeras circulares y en los campos de trabajos forzados. De este libro se hizo eco toda la prensa y como consecuencia el Presidente de la República Carlos Prío Socarrás, sustituyó al Ministro de Gobernación.

A finales de 1949 ocupó la plaza de juez Municipal Suplente del Tribunal del Centro en La Habana, actuando también en otros municipios de la capital. Waldo desde este jugado, que era el de mayor demarcación en La Habana y acudían numerosas personas a implorar para no ser desahuciados de sus viviendas, cuestión que era una constante en aquellos tiempos. Dictó providencias interlocutorias para que no se practicaran desahucios durante los fines de semana y quincenas, festivos y otros días significativos del año.

En 1951, lo lleva a ocupar la Presidencia de la Orden Martiana de “La Rosa Blanca”, siendo subdirector de la revista de impresión mensual, llevando con su prédica ejemplar la vida y obra del Maestro. Fomentó los rincones martianos en las escuelas para estimular entre los niños escolares el conocimiento de la obra y el pensamiento del Apóstol. También fue tribuna para combatir todo lo malo que sucedía, redactando una declaración o protesta contra las tiranías y dictaduras en defensa de la democracia amenazada.

En Junio de 1953 fue ascendido a Juez Municipal del Norte, ocupando ese cargo fue designado Juez Decano para el Juzgado de Instrucción de la Sección Primera, que estaba instruyendo una causa por un robo de 200.000,00 pesos donde estaba implicado el Secretario del Ministerio de Comunicaciones. El Juez practicó una diligencia en la casa del supuesto malversador, encontrando nóminas de personas desconocidas, por la que se evidenciaba la participación del mismo Ministro de Comunicaciones. Waldo fue sustituido por el Presidente de la Audiencia, la prensa divulgó el escándalo y las amenazas de muerte que recibió.

En Julio de 1953 toma posesión del Juzgado y dispone de medidas organizativas en los asuntos de desahucios y demandas de prestamistas, conocidos por “garroteros”. En los 7 Juzgados de La Habana las querellas por desahucios era de 72.000 asuntos, de los cuales 7.500 pertenecía a su Juzgado. En este año publica su libro “Ley de Alquileres”, comentándola y criticándola. En cuanto a los prestamistas, muchos de los procesos fueron archivados.

Apartado del poder judicial por la dictadura de Fulgencio Batista

Su actitud despertó un repudio de la clase rica y explotadora, que con el visto bueno de Palacio Presidencial y el Decano del Colegio de Abogados de La Habana propusieron separarlo del cargo y del Poder Judicial cuando denunció el amañado proceso electoral de 1954 (el llamado “Festival de Forros”, pidiendo la nulidad de las elecciones por los traslados de falsos electores, votos de fallecidos, etc.

En 1956 Waldo Medina fue apartado arbitrariamente del poder judicial no por plegarse a la dictadura de Fulgencio Batista. Recibió el apoyo de toda la clase progresista del país, de la FEU en nombre de José Antonio Echevarría, del Partido Socialista Popular y de la prensa radial y escrita. La revista Bohemia a través del artículo “El Juez condenado por bueno” resalta la despreciable decisión. Pobre, humillado y ofendido, sin dinero ni para pagar el alquiler de su casa, ni los alimentos que consumía; tratan de quitarle la vida en un reto a duelo de espada o florete del aspirante a Decano, el Sr. Miró Cardona.

Waldo Medina siguió trabajando en la prensa y la radio, pues su vena periodística de más de cuarenta años que lo ejerció paralelamente a su labor de los tribunales, le impulsaba adenunciar el sistema cruel, corrupto e injusto de esos años, solamente en las décadas de 1940 y parte de 1950 escribió más de seiscientos trabajos.

Restitución tras la Revolución Cubana.

El 1 de enero de 1959 a través de la emisora COCO le comunicó al pueblo de Cuba la fuga de Fulgencio Batista. Al triunfo de la Revolución ocupó el cargo de Jefe del Departamento Legal del Instituto Nacional de Reforma Agraria. En octubre de 1959 publicó el libro titulado “Recado al Campesino Cubano”.

Trabajó muchos años como Fiscal, cargo que desempeñó con la dedicación profesional que caracterizó su vida. Veneró a Martí, siguió su pensamiento y su obra y las divulgó donde quiera que estuvo.

Waldo Medina Méndez fue un juez que con su humildad y sencillez atesoró muchos méritos y virtudes. No llegó a ocupar grandes plazas, pues su actitud honrada y su incorruptibilidad moral, lo impidió. Nunca claudicó, defendió y aplicó la Ley, pero siempre para ayudar a la sociedad de las arbitrariedades que se cometían. Le llamaban el Juez de los pobres.

Obras:

- El presidio que estorba
- Martí en la Isla de Pinos
- Historia de una biblioteca
- Recado al campesino cubano
- Ley de alquiler
- Cosa de ayer que sirven para hoy
- Memoria de un Juez y presidente cubano
- Artículos periodísticos
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